El Wateke

Ha sido elegido -por muchos- como el programa radial más gamberro de Gazte Gasteiz… Aquí RUCAR,BELEN,EDUMS, NEIVAN y WATON exponen las noticias de la semana, las comentan, debaten y se ríen de la devastadora actualidad. Los temas que sí son temas, los que definitivamente no lo son, las frases más sabrosas de la semana, los datos freak, todo está presente en este esquizofrénico repaso del día a día. Todos los lunes en OLA 19! 91.8, un programa de Gazte Gasteiz.

07 septiembre, 2006

Clap Your Hands Say Yeah

Clap Your Hands Say Yeah
The Skin Of My Yellow Country Teeth
Un buen disco no tiene por qué gustar a la primera. Tampoco ser particularmente virtuoso. Un buen disco puede pasar a ser la banda sonora del mejor momento del día, musicalizar los vaivenes del metro y cantar. Y el debut de Clap Your Hands Say Yeah hace exactamente eso.
Originarios de Brooklyn, Clap Your Hands Say Yeah es indie rock de bajas revoluciones: arreglos mínimos para lograr un gancho que se pueda tatarear, una suciedad de sonido suficiente como para lograr un eco análogo y una cierta desesperación disfrazada de un sonido esperanzador. Este quinteto parece jugarse su identidad en la quejumbrosa voz del cantante Alec Ounsworth más que en lo llamativo de su propuesta. Y, por eso mismo, podría ser una banda fácilmente descartable si a la tercera escucha no empezara a vislumbrarse que son más que un pastiche de influencias y pocos recursos interpretativos. Por ejemplo, The skin of my yellow country teeth parte con una batería programada muy upbeat que contrasta vergonzosamente con el punteo mediocre de la guitarra, dejando en evidencia el canto lastimero de Ounsworth. Podría ser un desastre, hasta que el ritmo se acelera, la canción se precipita con unos riffs bailables, y lo que era un ejercicio lamentable se transforma en una excelente canción pop de soledad y búsqueda
No hay duda. La gente de Clap Your Hands Say Yeah debe tener una excelente discoteca. Y en su debut han sabido rescatar lo que a otras bandas hizo importantes: lograr emocionar a sus auditores con certeras canciones de cuatro minutos. Por eso, sin ser un disco sobresaliente, da indicios de lo que podría ser una buena banda y eso vale tenerlo en cuenta.